Porque no solo de ShinChan vive el hombre y no quisiera yo parecer una advenediza, hace miles de años, en una galaxia muy muy lejana, un doctor en medicina abandonaba con su vocación y se erigía como el padre de la animación japonesa moderna. Osamu Tezuka, más allá de Astroboy, Black Jack y Metrópolis -largometraje este último que recomiendo, por cierto-.
Os dejo dos caramelos experimentales -cortitos-:
Mermaid, Tezuka, (1964).
Push, Tezuka, (1987).
Si os llama la curiosidad y tenéis unos minutos, nada mejor que perderlos con otros cortos experimentales como Male (1962), Cuadros de una exposición (1966), Historia de una calle (1962), una delicia instrumental de 40 minutos, o Jumping (1984), un corto que tenía guardado en la memoria no recuerdo desde cuando.
Otro día, otro autor.
Otro día, otro autor.