Y es que ando algo revuelta leyendo un compendio de Paco Alcazar, autor de Silvio José en El Jueves, El Manual de mi mente. Al fondo a la derecha, no tiene pérdida. Cuando usted lo vea todo negro, absurdo y cínico, habrá llegado.
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martes, 9 de febrero de 2010
El manual de mi mente
Nuevo intento, zombie flavour too.
Y es que ando algo revuelta leyendo un compendio de Paco Alcazar, autor de Silvio José en El Jueves, El Manual de mi mente. Al fondo a la derecha, no tiene pérdida. Cuando usted lo vea todo negro, absurdo y cínico, habrá llegado.
Y es que ando algo revuelta leyendo un compendio de Paco Alcazar, autor de Silvio José en El Jueves, El Manual de mi mente. Al fondo a la derecha, no tiene pérdida. Cuando usted lo vea todo negro, absurdo y cínico, habrá llegado.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Frio bajo el sombrero de Lucifer

Tengo los malditos pies helados. Mojados y helados por debajo de las botas. Barro. Mama Noel esta noche va a echarse un trago, nene. Escribo recordándome porqué escribo, para qué y porqué he de hacerlo dejándome llevar por este frio. Escribiré poco. Posiblemente se vaya la luz. Así sea.
Frío. Todo es siempre otra historia.
Y la que merezca ser contada no seré yo quien la porte. Así sea.
Anoche terminaba el Año Uno de Frank Miller sin llegar a ver porque muchos dicen que es el mejor. Moore y Gaiman para mi van primero. La situación es esta: llevo tres horas largas odiando a las dos gordas que tengo enfrente. Es lo malo del tren. Y lo bueno también, te ofrece situaciones francamente buenas para dejarte llevar por el odio hacia el resto de la humanidad. Estoy cansada, exprimida y desarticulada después de un maldito y helado fin de semana en Madrid. Curiosamente he sido yo quien ha dejado tras de si el frío. Ahora que he descubierto qué voz tiene el demonio os invito a que os heleis en los pliegues de sus gélidos susurros.
Después de un rato de profundo odio y antes de Batman repaso el capital invertido en el puñetero Expocomic: tu al Bassday y yo con los frikis de los tebeos. Dejo de calcular cuando empiezo a recrearme en el dolor de mi hombro harto de arrastrar material inflamable: acaba de empezar una película. Cualquier pastiche es mejor que mis matemáticas de bachillerato.
Dos horas después y un par de arrogantes lágrimas a causa del melodrama sensiblero fuera de aduanas me propongo montar un referéndum popular proponiendo que Richard Gere no debe morir nunca. Y menos en un film tan malo -o un filmque acabe viendo yo, joder-. Y de paso proponer que John Belushi deje de estar muerto a cambio del que decidió editar de tan mala manera el film en dvd. Pero esa es otra historia.
Después de un rato de profundo odio y antes de Batman repaso el capital invertido en el puñetero Expocomic: tu al Bassday y yo con los frikis de los tebeos. Dejo de calcular cuando empiezo a recrearme en el dolor de mi hombro harto de arrastrar material inflamable: acaba de empezar una película. Cualquier pastiche es mejor que mis matemáticas de bachillerato.
Dos horas después y un par de arrogantes lágrimas a causa del melodrama sensiblero fuera de aduanas me propongo montar un referéndum popular proponiendo que Richard Gere no debe morir nunca. Y menos en un film tan malo -o un filmque acabe viendo yo, joder-. Y de paso proponer que John Belushi deje de estar muerto a cambio del que decidió editar de tan mala manera el film en dvd. Pero esa es otra historia.
Frío. Todo es siempre otra historia.
Y la que merezca ser contada no seré yo quien la porte. Así sea.
Frío. Me sonrio. Me reconforta la sangre que brota de las llagas de mis manos. Encuentro cierto placer esta noche en el dolor del frío. Sé que quieres saberlo. Lucifer, si. Tom Waits. Si no lo es, para mi, como si lo fuera.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Momento Garci: Cosplay Reaccionario
Porque tengo que limpiar y guardar la compra y ordenar las coladas y llevo encima dos redbulls del mercadona -que creo que los hacen con sangre de monjas y lágrimas de niños-, un capuchino y dos cervezas.
Porque voy a poner una y solo una fotografía de mi incursión "ultimate fan" en materia del cosplay en el I Salón del MSR.
Porque voy a poner una y solo una fotografía de mi incursión "ultimate fan" en materia del cosplay en el I Salón del MSR.
Ambos disfraces Black Cat (Spiderman) y Shampoo (Ranma 1/2) encuentran lugar en mi armario, de modo que no seré yo quien señale mi humilde -y si, avergonzada, persona-. Remarcar que ambas demostramos admiración por la vestimenta de la otra. Y como se puede ver, finalmente no fui de Gothic Nada y no porque no tuviera ganas ni atributos. Elegí algo distinto porque me olí la distinción en ello y razón que tuve pues sin haber entrado al recinto ya andaban pidiéndome fotos los prepubescentes góticos y emos de emociones por domesticar. No sé cuántas me harían para (re)confort de mi ego aunque no de mi edad, ya que sólo los muy veteranos sabían definirme correctamente.
Como experiencia, única, la verdad. Era algo que, aunque ya tarde, se había convertido en una espinita que creía no poder sacar. Lo haré de nuevo? Lo dudo mucho.
Otra cosa más y como mensaje a no iniciados: no se debe uno gastar 50 eypos del tirón en gominolas, aunque sean gigantes y chinorris. No merece la pena. Y aunque la mereciese, los remordimientos y la gastroenteritis no os dejarían dormir.
Y ahora toca volver al mundo gris y regodearse en lo reaccionario del cada día. Hoy toca tener un Momento Garci.
Como experiencia, única, la verdad. Era algo que, aunque ya tarde, se había convertido en una espinita que creía no poder sacar. Lo haré de nuevo? Lo dudo mucho.
Otra cosa más y como mensaje a no iniciados: no se debe uno gastar 50 eypos del tirón en gominolas, aunque sean gigantes y chinorris. No merece la pena. Y aunque la mereciese, los remordimientos y la gastroenteritis no os dejarían dormir.
Y ahora toca volver al mundo gris y regodearse en lo reaccionario del cada día. Hoy toca tener un Momento Garci.
jueves, 12 de noviembre de 2009
Mecawenmivida mucho

Porque no me duran los buenos sentimientos mas tiempo que lo que me duran las palmeras de chocolate. Porque me meto en la pagina de Satrian y me encuentro porno, pero no suyo. Porque anoche vi Orgazmo y todavia ando con cara de ... con cara de Trey Parker y Matt Stone. Porque las mataba. Con rayos X, con gritos supersónicos, con aliento de hielo o flechas verdes. Y si no puedo matarlas así, me doy a escupirles. Porque las muy... perracas se lo merecen. Porque me vencen por lo que vale un clavo. Y porque no soy rencorosa, pero como dice mi madre, el que me la hace me la paga, y si no me la paga, no me la hace mas. Mi madre es muy así.
Me largo de aquí porque como siga, voy a acabar replegando Tierra Prima y mandándolas al final del Espacio-Tiempo, que le hagan la manicura a Doomsday. Afuuf!!
lunes, 26 de octubre de 2009
Misterios de un asesinato
No podía dormir. Ultimamente duermo poco. Y cuando lo hago sueño mucho, demasiado. Pero no podía dormir. Por eso me eché al mueble bar pero como dicen que he cambiado, será por eso que no agarré botella alguna sino un pequeño libro que me había encontrado de casualidad esa misma tarde: Misterios de un asesinato. Neil Gaiman y Craig Russell.
Pronto uno se da cuenta: esta chica se ha vuelto adicta a Gaiman. Pero el caso es que no había ningún otro libro en toda la casa que brillara como ese. Y los había. Pero no como ese.
Un hombre recuerda, diez años atrás, el tiempo que pasó en america antes de volver a Inglaterra. La noche que pasó con una amiga, cómo un viejo se le sentó a su vera en la noche para cambiarle una historia por un par de cigarrillos.
En su historia, el viejo cuenta que hace mucho tiempo él fue un angel creado por el Señor para ejecutar su venganza cuando se comete el primer asesinato del mundo. Cómo el angel vengador Ragüel ha de averiguar el porqué de la muerte de un angel. Y de lo que vendrá de ese asesinato.
Gaiman narra en unas pocas páginas delicadamente ilustradas por Russell la creación de las emociones primigenias, el nacimiento del deseo, de la envidia, del arrepentimiento, del orgullo y la soberbia del entonces capitan de la hueste, Lucifer, de lo justo y lo injusto. Del amor y de la muerte.
No podía dormir.
Luego simplemente soñaba despierta.
Luego creo que soñando me dormí.
jueves, 1 de octubre de 2009
Ambos a la vez.
A veces soy ella. A veces soy él. A veces ambos a la vez.
En un momento me recreo en una historia de Delirio y me anticipo a su final: yo ya sé porqué Alicia bebe ginebra. Y duele. Mucho. Porque me hago mayor y aunque haya apaciguado la anciana solitaria y alcohólica que llevo dentro, siempre tendré la terrible esperanza de pensar que ese fue y será siempre mi destino. De momento no. Mi credencial humano duerme tras de mi; hace media hora que dejó de llamarme.
Luego me encuentro con mi dulce Verónika después de muchos meses y me cuenta una de esas historias que sólo le pasan a una cuando las sueña, tras ver alguna película romanticoide y/o baja en calorías o tras padecer los efluvios de L'homme de algún italiano por derecho.
Leyendo un libro de ese palo -que yo le regalé bajo la excusa "para que te entretengas este verano te regalo un libro malo"- viajaba en tren en dirección a Madrid cuando frente a ella cae un joven atractivo y moreno que tiene en sus manos un tomo acerca del Caucaso. Corresponsal de Estambul, según parece. Cuatro horas y un rato en metro después, mi dulce Verónika ya posee su teléfono, su blog y una atrayente y firme invitación a visitar Estambul de la mano de este reportero.
Y yo me lo creo porque Verónika es de ese tipo de personas que les suceden tanto las cosas más terribles como las más emocionantes. Mi dulce Verónika me ha resuelto a llevar a la anciana borracha al centro de la tercera edad de mi inconsciente, donde se juntará con los ancianos de algunos de mis exs -amigos, amantes, familiares- dedicados todos ellos a la autodestrucción física y moral gracias a los transtornos de la personalidad.
Y luego me caigo por el hueco del ascensor de las fobias de mi estómago. Encuentro antiguas referencias que se meten en uno de mis ojos y ya no veo bien, Doctor, tendrá que volver a rajarme la cornea con su espada láser? Dígame que si, que empiezo a pensar que era mucho más feliz cuando era completamente infeliz. Ahora que tengo lo que siempre soñé parece que me falta algo.... Mística, me llamaban en el instituto. Y sólo era azul parte de mi pelo. Aún no se lo he perdonado. Razón de más para no contestarle el teléfono cuando me ha llamado, diez años después, el creador -ingenioso hidalgo él- del apodo.
Pero Jo me ha regalado un MEME -¿eso se come, reina mía? Que seguro que no merezco tal honor y que una es de campo y no sabe de esas cosas. Que por mucho master de periodismo digital que tenga, no atino a pegar la fotico del playmovil. Y la risa de Toro y su "premio" han sido de lo más gratificante en mucho tiempo. Y ahí ando. Alto y bajo. Sin saber qué decir. Ni qué queda de cuánto pensé siempre que podría haber habido.
Y nuevamente Delirio me lleva a abrazar a Morpheus, príncipe él, con otras líneas suyas. Y la transparencia del dolor me desgarra el sueño. Y duele. Y ya todo es resignación. Y vacío. Jódete. :
En un momento me recreo en una historia de Delirio y me anticipo a su final: yo ya sé porqué Alicia bebe ginebra. Y duele. Mucho. Porque me hago mayor y aunque haya apaciguado la anciana solitaria y alcohólica que llevo dentro, siempre tendré la terrible esperanza de pensar que ese fue y será siempre mi destino. De momento no. Mi credencial humano duerme tras de mi; hace media hora que dejó de llamarme.
Luego me encuentro con mi dulce Verónika después de muchos meses y me cuenta una de esas historias que sólo le pasan a una cuando las sueña, tras ver alguna película romanticoide y/o baja en calorías o tras padecer los efluvios de L'homme de algún italiano por derecho.
Leyendo un libro de ese palo -que yo le regalé bajo la excusa "para que te entretengas este verano te regalo un libro malo"- viajaba en tren en dirección a Madrid cuando frente a ella cae un joven atractivo y moreno que tiene en sus manos un tomo acerca del Caucaso. Corresponsal de Estambul, según parece. Cuatro horas y un rato en metro después, mi dulce Verónika ya posee su teléfono, su blog y una atrayente y firme invitación a visitar Estambul de la mano de este reportero.
Y yo me lo creo porque Verónika es de ese tipo de personas que les suceden tanto las cosas más terribles como las más emocionantes. Mi dulce Verónika me ha resuelto a llevar a la anciana borracha al centro de la tercera edad de mi inconsciente, donde se juntará con los ancianos de algunos de mis exs -amigos, amantes, familiares- dedicados todos ellos a la autodestrucción física y moral gracias a los transtornos de la personalidad.
Y luego me caigo por el hueco del ascensor de las fobias de mi estómago. Encuentro antiguas referencias que se meten en uno de mis ojos y ya no veo bien, Doctor, tendrá que volver a rajarme la cornea con su espada láser? Dígame que si, que empiezo a pensar que era mucho más feliz cuando era completamente infeliz. Ahora que tengo lo que siempre soñé parece que me falta algo.... Mística, me llamaban en el instituto. Y sólo era azul parte de mi pelo. Aún no se lo he perdonado. Razón de más para no contestarle el teléfono cuando me ha llamado, diez años después, el creador -ingenioso hidalgo él- del apodo.
Pero Jo me ha regalado un MEME -¿eso se come, reina mía? Que seguro que no merezco tal honor y que una es de campo y no sabe de esas cosas. Que por mucho master de periodismo digital que tenga, no atino a pegar la fotico del playmovil. Y la risa de Toro y su "premio" han sido de lo más gratificante en mucho tiempo. Y ahí ando. Alto y bajo. Sin saber qué decir. Ni qué queda de cuánto pensé siempre que podría haber habido.
Y nuevamente Delirio me lleva a abrazar a Morpheus, príncipe él, con otras líneas suyas. Y la transparencia del dolor me desgarra el sueño. Y duele. Y ya todo es resignación. Y vacío. Jódete. :
Leer es morir un poco. Llevo puesta esa mirada lastimera, como de perra abandonada. Ni te seduce, ni te conmueve. Siento que me perdí en algún momento de la canción. Pensaba en algún crimen de pensamiento, de esos en los que te incluyes en alguna masturbación colectiva solo para ver qué ocurre. Las canciones de cuando tenía catorce, quince, dieciseis ya no dicen lo mismo. You don´t care about us. Jugué al Final Fantasy VIII hace una década. Leí a Lovecraft, a Asimov, a Baudelaire. Compré comics de mutantes. Compulsivamente. Suena My sweet prince y en mi cabeza aparece la Patrulla X al completo. La de Pacheco, la de Madureira. Una jodida canción que no pedía nada, a nadie; solo preguntaba "para qué", pero tampoco te exigía una respuesta. Podías quedarte en calcetines, en bragas, frente a la ventana. Como quien oye llover y se moja ¿A dónde fueron todas esas pelirrojas que solo eran felices cuando se empapaban? Llevo puesta la lógica consumista que me cobijaba entonces y que apenas me abriga ahora. Poseo y lloro. No siento que sea pequeña, tampoco delirio. Leer es morir un poco, chica estúpida. Y tú te haces mayor. Jódete.
Me voy a dormir. Mi gato rayado se da la vuelta y refunfuña. Mi vida entera tras sus ojos cerrados. A veces soy ella. A veces soy él. Siempre seré ambos a la vez.
lunes, 17 de agosto de 2009
Lo Gaga, el Gato y las escaleras de la Fnac

Ale. Ya.
Me he desollado la tarjeta de crédito en cómics, los ojos intentando adivinar y las rodillas porque una es así de atonal.
Y es que cualquier persona normal entiende que abajo es abajo y arriba es al contrario, que lo que sube no puede bajar, o si lo hace no lo hace a la vez ni por ciencia infusa y que, de todas formas, no es tan buena idea llevar bajo el brazo diez kilos en página satinada y lomo duro cuando lo primero se plantea como duda existencial.
En estas lagunas ontológicas estaba yo cuando se me figuró -ipso-facto y a tropel- que podría llegar a la cima de una escalera tautología mecánica que descendía, tomos en mano y Verónika al teléfono, sólo porque de pronto mi mente se expandió rauda al ver a mi amado burlado que, en dirección contraria, se dirigía a mi encuentro encontrándose, válgame el cielo!, con su irrisible burladora lanzando libros por los aires, desparramada por las escaleras mecánicas de la Fnac de Callao.
Así tengo las rodillas hoy; que el amor propio me lo dejé allí, como aquel chiste del toro.
Lo de los ojos es por lo de Lady Gaga, ahora que la muchacha ha dejado de jugar al Poker para darle a la brisca, que dicen que es la Sota de Bastos, la reina. Y yo con estos pelos y mi traje de burbujas a medio zurzir... Diga usted que si, que se lo pasará así de bien. Como arma arrojadiza es la mejor, no le quepa a nadie duda, y si quepa duda, mejor dura, oigan.
Y es que unos días en Madrid dan para mucho, para todo lo que tire la master card y el carné de periodista... ah, no, que no llegué a sacármelo... y el de estudiante nunca me ha servido y el de biblioteca que creo que lo perdí en un botelleo...
Total, peregrinación por C/San Bernardo en busca de todas las tiendas de cómics, tebeos, mangas, animes y demás desvaríos frikiológicos a fin de abotargar el sentido común. El resultado viene dado por los varios cienes de euros gastados en este noble arte: Moebius, Gailman, Los Invisibles, los primeros números de City Hunter, Kimagure Orange Road y otros clásicos... Y la más pequeña, dulce y divertida sorpresa para el final: un tesoro animado.
El dulce hogar de Chi.
Cogido por casualidad y sólo pensando que sería una serie parecida a Sin-Chan o Ebichu, de corte sencillo y ligeramente soez, picantoide o irónico, y voy y me llevo la sorpesa de que es completamente inocente, divertido y brillante. Completamente recomendable por esta humilde servidora. Acabo de bajarme el primer episodio de la serie animada. Espero que sea igual de divertido.
Por lo pronto, me voy a casa, que ya vivo a 30 kilómetros de aquí y me esperan para cenar.
Nota mental: comprar Linimento Sloan -"a.k.a El tio del Bigote"-para las rodillas, que no doblan hacia el lado que venían haciéndolo hasta ahora.
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