Anibal Barca, de
Amilcar hijo, cartagenero él, resulta que
fue jazzero el hombre. Me imagino que entre que se licenciaba en las milicias y reunía un grupo de colegas para ir a liarla parda por Roma.
Taitantos años después,
hete aquí que en su pueblo -cuyo
ego no tiene comparación con los pueblos norteños del país de lo inmenso que
és y lo cafre que puede llegar a ser-,
hete aquí, digo, que han
montao lo que viene a llamarse el
Cartagena Jazz Festival. Por la 29 que van.
¿Qué que tiene que ver
Anibal el cartaginés con el
Jazz? Pues que si en vez de entrar por Roma con los elefantes hubiera
entrao con contrabajos otro gallo le hubiera
cantao al amigo.
Primero
James Hunter.
Photobucket" border="0">
Hunter viene a ser un señor de color oriundo de
louisiana durante la época dorada del
soul en los años cincuenta metido dentro de los zapatos de un señor normal que para colmo es inglés. El resultado es
divertidísimo. Te crees transportado en el tiempo y das cuenta que ese señor del escenario es James
Brown,
Sam Cook y
Jackie Wilson, todos a la vez en una mezcla perfecta y además con tupé.
Y es que la melosa y
susurrante voz de la introducción nos lo presentaba
inquiriente:
"
Preguntémonos, no dónde ha estado metido toda su vida, sino dónde hemos estado nosotros encerrados para que nos pasara desapercibida su voz".
Luego
Bela Fleck and the Original Flecktones.
Photobucket" border="0">
Un grupo de
viejunos colegas que,
banjo eléctrico en mano, se lo pasan como enanos y suman entre todos ellos los mejores talentos a este lado del
Río Pecos. El primero, un señor -de quien admito no conocer el nombre puesto que fue cambiado en cartel en el último momento- tocando la
armónica, el arpa de boca y el piano todo a la vez. Y hacerse un solo mezclando temas de
The Beattles no es fácil y mucho menos si además le sale bien.
Victor Wooten, un jamaicano con
rastas y
cartoniano -todo a la vez- que resulta ser, según me cuentan, uno de los mejores bajistas internacionales. Pena que el solo que se marca el amigo no hubiera quien lo aguantara.
FutureMan, el batería. Un tipo con
rastas mucho más largas, sombrero pirata y un invento casero por instrumento: su propia batería electrónica. Un figura, hermano del bajista, por lo que me cuentan.
Photobucket" border="0">
Un
cachibache que parecía un
excalextric montao con una caja de galletas
cuétara.
El protagonista, el rey del
banjo,
Bela Fleck. Un señor normal con un aire a
Jack Black que se ha ocurrido hacer del instrumento campero americano un arte, mezclarlo con
jazz y con un montón de sonidos y melodías que nada tienen que ver y les ha salido un pelotazo. Alegre
bluegrass mezclado con un montón de influencias que hacen de este señor y los suyos un referente para salir del mal humor.
Una buena jornada pese a que no quería ir.
Me voy a asarme una mazorca de
maíz en la
vitro y llamar a las primas del pueblo,
Vonda Mae y
Peggy Sue.